Productos y Funcionalidades
Contadores
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Si tienes una tienda, una fábrica o un distribuidor, entender la clasificación de inventarios es clave para no quedarte sin stock crítico ni inmovilizar capital en productos que no se venden. Aquí te explicamos los tipos de inventarios, los métodos de clasificación más usados y cómo se relacionan con la valoración de inventarios bajo NIIF.
La clasificación de inventarios es el proceso de ordenar y agrupar los inventarios de una empresa según criterios como uso, función, valor, rotación o criticidad, con el fin de facilitar su control, costeo y toma de decisiones.
Contablemente, el inventario es un activo corriente formado por bienes adquiridos para la venta, en proceso de producción, o que se consumirán en la fabricación de otros productos o servicios.
Según su función, los tipos de inventarios más comunes son:
También se clasifican por rotación (alta, media, baja u obsoletos), por valor (método ABC), por criticidad y por etapa del proceso productivo (compras, almacenaje, producción, distribución).
Clasificar bien ayuda a reducir el costo total de inventarios, evitar faltantes que paralicen la operación y minimizar excesos que inmovilizan capital.
Conoce nuestro blog sobre: ¿Cómo hacer el inventario de una tienda?
Son tres conceptos relacionados, pero no equivalentes:
La clasificación es una visión de gestión y logística; la valoración es contable; el control es operativo y garantiza que lo físico coincida con lo registrado.
Bajo NIIF, el estándar clave es la NIC 2. De forma resumida:
Una buena clasificación de inventarios facilita aplicar estos criterios correctamente y presentar información clara en los estados financieros.
El método ABC de inventarios es la forma más usada de clasificación por valor. Agrupa los artículos según su importancia económica anual (consumo en unidades × costo unitario).
La lógica: pocos ítems concentran la mayor parte del valor, y por eso requieren más control.
Representan un alto valor económico anual y su falta puede detener la producción o la venta. Incluyen materias primas clave, productos terminados de mayor margen y repuestos críticos. Se controlan con inventarios de seguridad bien calculados, revisiones frecuentes y autorizaciones especiales de compra.
Importancia económica intermedia, ni tan críticos como los A ni tan irrelevantes como los C. Requieren control medio: revisiones periódicas y seguimiento de rotación, sin el detalle intensivo de los A.
Bajo valor por consumo anual, fácil reposición y baja criticidad. Suelen ocupar más espacio que valor monetario. Se manejan con pedidos en lotes grandes y revisiones menos frecuentes, evitando gastar en control más de lo que aportan.
Ejemplo aplicado: una ferretería con 500 referencias puede encontrar que:
Los porcentajes son orientativos y cada empresa debe ajustarlos a su realidad.
Además del ABC, existen otros métodos de clasificación de inventarios que se combinan según la necesidad del negocio:
Una empresa puede combinar ABC con FSN, por ejemplo, para detectar productos de alto valor (A) que además tienen baja rotación (S/N) y requieren atención especial.
Los métodos de valoración determinan qué costo se asigna a las unidades vendidas y a las que quedan en almacén.
El método PEPS (primeras entradas, primeras salidas) o FIFO asume que las primeras unidades en entrar son las primeras en salir. El costo de venta se basa en las compras más antiguas y el inventario final queda a costos más recientes. En contextos inflacionarios, suele generar mayor utilidad contable.
El UEPS (últimas entradas, primeras salidas) o LIFO asume que las últimas unidades en entrar son las primeras en salir. El costo de venta se forma con las compras recientes. Aunque puede tener ventajas fiscales en algunos marcos locales, no está permitido por la NIC 2 para estados financieros bajo NIIF; se menciona aquí solo con fines comparativos.
Calcula un costo promedio unitario dividiendo el costo total de las unidades disponibles entre el número total de unidades. Puede aplicarse como promedio periódico o móvil (perpetuo). Suaviza las variaciones de precio y es sencillo de automatizar.
Asigna a cada unidad vendida su costo real de compra, rastreando el artículo individual. Se usa cuando los productos no son intercambiables entre sí.
Supongamos una empresa con estas compras de un mismo producto:
Se venden 150 unidades en el periodo:
La elección del método influye directamente en el costo de venta, el valor del inventario final y la utilidad contable del periodo.
Un software como Siigo Nube Gestión Empresarial permite automatizar el cálculo de consumo, costos y rotación, y generar reportes para clasificar sin hojas de cálculo manuales.
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El inventario de baja rotación se detecta con indicadores como:
En negocios con productos perecederos como, restaurantes o tiendas de alimentos, además de la rotación hay que vigilar fechas de vencimiento y condiciones de almacenamiento para evitar pérdidas por deterioro. Un Sistema POS conectado al inventario ayuda a registrar entradas y salidas en tiempo real y detectar estos productos más rápido.
La NIC 2 define los inventarios como activos para la venta, en proceso de producción o como materiales para consumir en la producción. Permite PEPS, promedio ponderado y métodos de costo estándar o de minoristas (si se aproximan al costo real), y exige comparar el costo con el valor neto realizable. No permite UEPS para información financiera bajo NIIF.
Algunos países permiten UEPS para fines tributarios, aunque las NIIF no lo acepten en estados financieros. También pueden existir diferencias en el reconocimiento de deterioros. Por eso, una empresa que aplica NIIF puede llevar PEPS o promedio para su información financiera, y otro método aceptado localmente para efectos fiscales, según la regulación vigente.
Nota: no existe una fecha legal única para hacer la clasificación ABC, pero conviene alinearla con los cierres contables, los conteos físicos y el calendario tributario oficial de la DIAN.
Materias primas, productos en proceso, productos terminados, mercancías para la venta y repuestos o suministros.
Es el ordenamiento de los inventarios según naturaleza, función, valor, rotación o criticidad. Sirve para mejorar la gestión, optimizar compras y evitar faltantes o excesos.
Es el método ABC de inventarios, que agrupa artículos en clases A, B y C según su consumo económico anual.
Los A son pocos ítems de alto valor; los B, de valor intermedio; los C, muchos ítems de poco valor unitario o total. Cada empresa define los rangos según su realidad.
Agrupa productos según la velocidad de venta o consumo: alta, media, baja rotación u obsoletos.
Ordena artículos según el impacto de su falta: críticos, importantes y no críticos.
No hay una periodicidad legal única; depende del cierre contable y del volumen de movimiento, pero es buena práctica revisar la clasificación al menos una vez al año o cuando cambien de forma significativa las ventas.
Clasificar bien tus inventarios no es solo un ejercicio contable: es la base para comprar mejor, evitar pérdidas por productos obsoletos y tener control real sobre tu negocio. Con las categorías correctas y una herramienta que centralice compras, costos y reportes, la toma de decisiones deja de ser intuición y se vuelve estrategia.

Escrito por el Consejo de Redacción de Siigo
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